Articulo de opinión
Durante décadas, la relación comercial entre la República Dominicana y Brasil se ha caracterizado por su asimetría: un intercambio relevante en volumen, pero persistente y desfavorable para nuestro país. No obstante, los datos más recientes de 2025, extraídos de ComexStat, muestran que esta relación está transitando hacia un proceso de transformación que comienza a equilibrar la dinámica histórica, incluso en un contexto global marcado por contracción del comercio, volatilidad de precios y tensiones geopolíticas.
En 2024, las exportaciones dominicanas hacia Brasil crecieron aproximadamente un 17% respecto al año anterior, un avance modesto, pero consistente, que refleja tanto los esfuerzos previos como la preparación de un terreno más fértil para un crecimiento sostenido. Este aumento, aunque limitado, sentó las bases para un salto más significativo, que se materializó en 2025.
El año 2025, de hecho, marca un salto excepcional: las exportaciones alcanzan los 50,2 millones de dólares, un crecimiento interanual superior al 50%. Este resultado no es casualidad, sino el reflejo de un proceso estratégico y sostenido que combina planificación institucional, fortalecimiento de vínculos productivos y promoción de sectores de alto valor agregado. La embajada ha desempeñado un papel activo en este proceso, facilitando conexiones estratégicas, optimizando intermediación comercial y apoyando la inserción de empresas dominicanas en un mercado competitivo.
El impacto sobre la balanza comercial también es significativo. El déficit frente a Brasil, que en 2024 rondaba los 1.100 millones de dólares, se reduce a poco más de 700 millones en 2025, una corrección cercana al 36 %. Esto evidencia que la coordinación, la estrategia y la acción sostenida pueden generar resultados medibles, incluso en escenarios internacionales adversos.
Cuatro aprendizajes clave emergen de este proceso:
- Crecimiento guiado por estrategia: identificar y priorizar oportunidades donde la República Dominicana puede participar complementariamente de manera sostenible y diferenciada.
- Coordinación e información: decisiones fundamentadas en datos de mercado y articuladas entre instituciones, optimizando recursos y esfuerzos.
- Sectores de alto impacto: concentración en áreas de valor agregado, como dispositivos médicos y manufacturas especializadas, consolidando la competitividad estructural.
- Crecimiento balanceado: incrementar exportaciones sin comprometer la capacidad de importación, apoyándose en capacidades nacionales fortalecidas.
Reducir un déficit histórico en más de un tercio y acelerar las exportaciones en más del 50 % en un corto periodo demuestra que los resultados extraordinarios son posibles cuando convergen continuidad institucional, liderazgo estratégico y un esfuerzo acumulado que reconoce los avances previos. Este salto no solo avanza en un proceso de reajuste de desequilibrios históricos, sino que transforma la relación comercial, ampliando la presencia productiva de la República Dominicana en Brasil y generando oportunidades sostenibles de desarrollo económico.
El cambio no ocurre de manera aislada ni espontánea. Es producto de decisiones estratégicas, análisis constante y acción sostenida. Los indicadores de 2025 muestran que la relación comercial está consolidando un camino dinámico y en construcción, capaz de generar resultados estructurales y duraderos, que trascienden el corto plazo y refuerzan la capacidad del país para insertarse de manera sólida y competitiva en mercados tan estratégicos como el de Brasil.
Por: S.E. Robert Takata, Embajador de República Dominicana en la República Federativa del Brasil.